Abscesos hepáticos: cuando la imagen cuenta toda la historia

Autores/as

  • Andrea Carolina Pestana Lares Hospital Ramón y Cajal Autor/a
  • Álvaro Eduardo Flandes Iparraguirre Hospital Universitario Ramón y Cajal Autor/a
  • Elena Miguélez Sánchez Hospital Ramón y Cajal Autor/a
  • Sofia Ocaña Sanjuan Hospital Ramón y Cajal. Autor/a
  • Sergio Valcárcel González Hospital Ramón y Cajal Autor/a
  • Isabel Fonseca Buelga Hospital ramón y cajal Autor/a

Resumen

Presentar los hallazgos característicos del absceso hepático en diferentes modalidades de imagen y su correlación clínica. Diferenciar el absceso hepático de otras lesiones focales hepáticas con características similares en imagen. Revisar las claves radiológicas que orientan el diagnóstico correcto y evitan falsos positivos. Los abscesos hepáticos son colecciones focales de material necrótico e inflamatorio secundarias a infecciones bacterianas, parasitarias o fúngicas. Su etiología y frecuencia dependen del contexto geográfico y de las comorbilidades del paciente. En países desarrollados, predominan los abscesos piógenos, habitualmente en pacientes con enfermedad biliar, diabetes, inmunosupresión o antecedentes de procedimientos invasivos. Clínicamente, se manifiestan con fiebre, dolor en hipocondrio derecho y alteraciones analíticas inflamatorias. La ecografía es la técnica inicial de elección, mostrando lesiones mal definidas, hipoecoicas o heterogéneas, sin vascularización central en Doppler. En TC con contraste, los abscesos se presentan como lesiones hipodensas con realce periférico (“signo del doble halo”) y ocasional gas intralesional. El signo del cúmulo (“cluster sign”) es característico de los abscesos piógenos múltiples que confluyen formando una cavidad única. Los abscesos amebianos suelen ser únicos, subdiafragmáticos y con mayor tendencia a romperse al espacio pleural. Entre los principales diagnósticos diferenciales se incluyen metástasis necróticas, quistes complicados y hematomas. El diagnóstico del absceso hepático requiere correlación clínico-radiológica. La ecografía permite la detección inicial y el control intervencionista, mientras que la TC ofrece una caracterización precisa y evalúa extensión y complicaciones. Reconocer los signos típicos y los patrones diferenciales es esencial para orientar el manejo y evitar errores diagnósticos.

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Publicado

16-09-2026

Número

Sección

Radiología de urgencias

Cómo citar

Abscesos hepáticos: cuando la imagen cuenta toda la historia. (2026). Piper SERAM, 1(1). https://piper.seram.es/piper/article/view/12094